Mucho antes de convertirse en Michael Corleone, Al Pacino protagonizó una escena que parecía escrita para una película policial. La diferencia es que aquella noche no había cámaras, director ni público: el joven actor terminó esposado y frente al objetivo de la policía.
Ocurrió en enero de 1961. Pacino tenía solamente 20 años, apenas podía mantenerse con pequeños trabajos y todavía era un completo desconocido. Dentro del automóvil en el que viajaba con dos amigos, los agentes encontraron máscaras negras, guantes y una pistola calibre .38 cargada.
La combinación parecía difícil de explicar. Sin embargo, Pacino aseguró que no estaban preparando un robo, sino que aquellos objetos estaban relacionados con su trabajo como actor.
La fotografía policial tomada después del arresto sobrevivió al paso del tiempo. Hoy resulta impactante observarla porque muestra un rostro que, poco más de una década después, sería reconocido en todo el mundo. Pero hay un detalle que muchas versiones de esta historia cuentan mal.
La sospechosa noche en la que arrestaron a Al Pacino
La noche del 7 de enero de 1961, un automóvil comenzó a llamar la atención de la policía de Woonsocket, una ciudad del estado de Rhode Island, Estados Unidos. El vehículo habría pasado varias veces por la misma zona, un comportamiento que despertó las sospechas de los agentes.
El conductor era Vincent J. Calcagni. Junto a él viajaban Bruce Cohen y un joven neoyorquino llamado Alfredo Pacino. En algunos documentos policiales, su nombre apareció escrito simplemente como Alfred Pacino.
Cuando los agentes iluminaron el interior del automóvil, observaron unos guantes negros y varias máscaras que recordaban a las utilizadas por los personajes de antiguas historias de aventuras. Al revisar el vehículo, encontraron además una pistola calibre .38 cargada.
Aunque numerosas publicaciones aseguran que los tres jóvenes llevaban puestas las máscaras y los guantes, la reconstrucción realizada a partir de las crónicas de la época indica que esos objetos fueron vistos dentro del automóvil. Esta diferencia puede parecer pequeña, pero cambia parcialmente la imagen de tres supuestos asaltantes conduciendo enmascarados.
Lo que sí está documentado es el hallazgo del arma. Los tres fueron detenidos y acusados de posesión de un arma oculta, un delito considerado grave. Los documentos conservados del procedimiento confirman que esa fue la acusación formal contra Pacino, no un cargo por intento de robo. El registro del arresto incluía su ficha policial, documentos judiciales y papeles relacionados con la fianza.
¿Al Pacino estaba preparando un robo?
La escena parecía sacada de una película: tres jóvenes, un automóvil que recorría repetidamente la misma zona, máscaras, guantes y una pistola cargada. Para los policías, detenerlos y comprobar qué estaba sucediendo era una decisión lógica.
Pacino y sus compañeros ofrecieron una explicación muy diferente. Dijeron que eran actores y que el arma formaba parte del material utilizado para una actuación. Según la versión más conocida, se dirigían a un trabajo o una prueba relacionada con el teatro.
Que la pistola fuera utilizada como elemento escénico no significa que fuera falsa. Se trataba de un arma real y estaba cargada, por lo que la policía no podía aceptar inmediatamente la explicación sin investigar. Pacino, según recordaría años después uno de los agentes, colaboró durante el interrogatorio.
Con el paso del tiempo, la historia comenzó a presentarse como el “arresto de Al Pacino por intento de robo”. Esa frase resulta más llamativa, pero no describe correctamente el cargo. Los policías pudieron sospechar que se preparaba algún delito, pero Pacino fue acusado formalmente de portar un arma oculta.
Los tres se declararon inocentes. Finalmente, un gran jurado decidió no presentar una acusación formal y el episodio no terminó en una condena. La explicación de los jóvenes, unida a la falta de pruebas sobre la preparación de un robo, permitió que el caso se cerrara.
¿Pasó tres días o cuatro noches en prisión?
La versión repetida durante años sostiene que Al Pacino pasó tres días en la cárcel porque no podía pagar la fianza. Sin embargo, los documentos del arresto examinados posteriormente indican que permaneció cuatro noches detenido antes de conseguir salir.
La confusión puede deberse a la manera de contar el tiempo transcurrido entre el arresto y la liberación. Por eso, algunas historias hablan de tres días y otras de cuatro noches. Lo importante es que Pacino no pudo recuperar inmediatamente la libertad porque carecía del dinero necesario.
La fianza había sido fijada en 2.000 dólares para cada detenido. Para un actor joven que sobrevivía con empleos mal pagados, aquella cantidad era enorme. Los registros del caso apuntan a cuatro noches de encarcelamiento y confirman que un gran jurado no lo acusó posteriormente. La reconstrucción basada en las crónicas y los documentos de 1961 también permite separar los hechos de las exageraciones que aparecieron con los años.
En ese momento nadie podía imaginar que la fotografía tomada en la comisaría terminaría convertida en una de las imágenes juveniles más famosas de una estrella de Hollywood.
La difícil vida de Al Pacino antes de la fama
Al Pacino estaba muy lejos de llevar una vida de celebridad. Había abandonado la escuela y trataba de formarse como actor mientras aceptaba diferentes empleos para pagar sus gastos. Trabajó como mensajero, acomodador, empleado de correos y conserje, entre otras ocupaciones.
El dinero apenas alcanzaba. Durante algunos periodos dependió de amigos y compañeros para tener un lugar donde dormir. Su principal interés no era el cine, sino el teatro, aunque dedicarse a la actuación parecía una decisión poco segura para alguien sin recursos ni contactos importantes.
Su madre temía que estuviera desperdiciando el futuro. Pacino, sin embargo, continuó asistiendo a clases, presentándose a pruebas y participando en pequeñas producciones. También tuvo que soportar numerosos rechazos.
El arresto de 1961 pudo haberse convertido en otro golpe dentro de una vida ya complicada. No obstante, el caso quedó atrás y Pacino regresó a los escenarios. Su progreso fue lento, pero comenzó a recibir reconocimiento por la intensidad con la que interpretaba incluso los papeles más pequeños.
Del teatro de Nueva York a ganar un premio Tony
La primera gran confirmación de su talento llegó en el teatro. En 1968 destacó en la obra The Indian Wants the Bronx, donde compartió escenario con John Cazale, futuro intérprete de Fredo Corleone en El padrino.
Un año después, Pacino debutó en Broadway con Does a Tiger Wear a Necktie?. La obra permaneció poco tiempo en cartel, pero su actuación sorprendió a los críticos. En 1969 ganó el premio Tony al mejor actor de reparto en una obra teatral.
Ese reconocimiento cambió la percepción que la industria tenía sobre él. Ya no era únicamente un joven sin dinero que buscaba oportunidades, sino uno de los actores más prometedores del teatro neoyorquino.
Su primera aparición cinematográfica llegó en 1969 con un papel pequeño en Me, Natalie. En 1971 protagonizó Pánico en Needle Park, una película cruda sobre la adicción a la heroína en Nueva York. Su interpretación llamó la atención por su naturalidad y ayudó a demostrar que también podía sostener un personaje importante frente a las cámaras.
Francis Ford Coppola tuvo que luchar para convertirlo en Michael Corleone
Cuando Francis Ford Coppola comenzó a preparar El padrino, vio en Pacino las cualidades necesarias para interpretar a Michael Corleone. El estudio, sin embargo, no compartía su entusiasmo.
Los ejecutivos preferían a un actor conocido y con una apariencia más cercana a la de una estrella tradicional. Pacino tenía poca experiencia cinematográfica, era bajo para los estándares de los protagonistas de la época y todavía no atraía público por su nombre. Paramount consideró a figuras como Jack Nicholson, Robert Redford, Warren Beatty y Ryan O’Neal.
Coppola insistió hasta conseguir que Pacino recibiera el papel. La presión no desapareció al comenzar el rodaje: su actuación contenida generó dudas y estuvo cerca de ser despedido. El propio actor recordaría que el estudio no lo quería y que, durante las primeras semanas, incluso Coppola temió que su interpretación no estuviera funcionando. Pacino relató posteriormente aquella resistencia.
Todo cambió cuando se filmaron las escenas en las que Michael comenzaba su transformación. La aparente calma del personaje escondía una violencia cada vez mayor. Esa forma de actuar, silenciosa y contenida, terminó convirtiéndose en una de las claves de la película.
El padrino se estrenó en 1972 y transformó a Al Pacino en una estrella internacional.
De una celda en Rhode Island al Óscar
Después de Michael Corleone llegaron personajes que marcaron diferentes generaciones. Pacino protagonizó Serpico, Tarde de perros, Scarface, Carlito’s Way y Heat, además de regresar al universo de la familia Corleone en dos continuaciones de El padrino.
Su capacidad para pasar del silencio a la explosión emocional se convirtió en una de sus señas de identidad. Interpretó policías honestos, delincuentes, abogados, mafiosos y hombres destruidos por sus propias decisiones.
Tras varias nominaciones, ganó el Óscar al mejor actor por Perfume de mujer. La estatuilla le fue entregada en 1993, más de tres décadas después de aquella detención en Woonsocket. Era su primer Óscar después de seis nominaciones anteriores.
La fotografía policial que anticipó una historia increíble
La foto policial de Al Pacino no muestra a Michael Corleone ni a Tony Montana. Muestra a un joven actor sin fama, con poco dinero y un futuro completamente incierto.
No fue arrestado por cometer un robo, aunque las circunstancias hicieron que la policía sospechara algo semejante. Fue acusado de portar un arma oculta, permaneció varias noches detenido y finalmente no fue procesado por un gran jurado.
Lo más sorprendente de la imagen aparece cuando se conoce lo que sucedió después. Aquel muchacho que no podía reunir 2.000 dólares terminó convertido en una de las figuras más importantes de la historia del cine.
Su carrera no cambió porque fuera arrestado. Cambió porque, después del arresto, la pobreza y los rechazos, siguió actuando. Esa es la verdadera historia detrás de una fotografía que parece pertenecer a una película, pero que retrata uno de los momentos más difíciles de la vida real de Al Pacino.




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