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Don Ramón y la Bruja del 71

Un amor que venció a la muerte: "Don Ramón" y la "Bruja del 71".

"Mi Rorro…", decía Angelines Fernández en un hilo de voz cada vez que los recuerdos la vencían estando allí, en los estudios donde se grababa El Chavo del 8. Segundos después escondía su tristeza en el gesto adusto de la Bruja del 71, y rodaba una nueva escena del programa que desde 1979 ya no contaba con el amor idílico de su personaje: Don Ramón.

Ella siguió en la vecindad del Chavo. Lo haría en total por casi 23 años, hasta que la salud de la actriz empezó a desmejorar, aquel corazón se detuvo para siempre el 25 de marzo de 1994, cuando Angelines Fernández tenía… 71 años.

Pero antes de partir Angelines había pedido expresamente que se le cumpliera un último deseo: ser enterrada junto a Ramón. Y esta vez sí fue correspondida.

Los restos de María de los Ángeles Fernández Abad también descansan allí, en Mausoleos del Ángel, a escasos centímetros de Ramón Valdés Castillo.

Porque aquello que le negó el destino, lo consiguió ella misma.
Desde 1994 junto a su Rorro. Y para toda la eternidad.


Don Ramón y la Bruja del 71

Famosa argentina sufrió acoso en un restaurante

La sociedad machista en la que vivimos, hace que a veces algunos hombres sientan que las mujeres son un objeto que les pertenece. Esto sucedió en Buenos Aires, donde una famosa argentina sufrió acoso en un restaurante frente a todo el mundo y nadie hizo nada para pararlo.

Maju Lozano

Famosa argentina sufrió acoso en un restaurante

Maju Lozano, la conductora de Todas las tardes, denunció un episodio desagradable con un grupo de hombres en el medio de un restaurante.
Maju se encontraba cenando con cuatro amigas más, al lado de una mesa de 5 hombres. Los señores de unos 40 años, en estado de ebriedad, quisieron abordarlas de manera bastante desubicada y subida de tono.
Al rechazarlos, los hombres, lejos de retirarse y seguir en su mundo, comenzaron a intensificar la propuesta y uno de ellos, comenzó a tocar en la espalda a la conductora de una manera "desagradable". Maju le pidió que no lo hiciera más pero este no paró con su acoso. La situación empeoró aún más cuando los amigos de él se empezaron a reír de la situación, llegando incluso a bromear entre ellos diciendo "Pará que esta loca te denuncia por falso acoso".
Maju Lozano y sus amigas lo increparon e incluso intentaron hablar con la gente del restaurante, que en vez de echar a los hombres desubicados del lugar, quisieron reacomodar en otro espacio al grupo de amigas.
Está claro que los hombres sabían que lo que estaban haciendo, por otra parte, ninguno de ellos reconoció a la conductora de televisión.
Finalmente Maju Lozano decidió irse del lugar después de que el hombre la tocara cinco veces. Una vez en su casa, aunque con los nervios a flor de piel, contó en twitter el desagradable momento y acoso que había sufrido en el restaurante. Esto fue lo que escribió la la conductora en su cuenta de Twitter :

"Fuimos a cenar con amigas. En la mesa de al lado, 5 tipos empezaron a molestar. Le pedimos que nos dejen tranquilas, que estábamos charlando. Uno de ellos me empieza a tocar la espalda. Le pido que no me toque. Lo vuelve a hacer. Le vuelvo a pedir que, por favor, no lo haga más. Vuelve a hacerlo. Sus amigos ríen, obviamente. Lo vuelve a hacer. Mis amigas le dicen que no moleste. Lo vuelve a hacer. Me doy vuelta y le grito: 'Lo volvés a hacer y llamo a la policía'.

Me temblaban las manos, solas nosotras y mis amigas explicándole a ese imbécil que no me tocara. Juro que le estuve por partir una botella en la cabeza. Sé que no es la forma, pero la impotencia de la invasión me superaba. Fue violento. Intenta tocarme de nuevo, y el pelotudo del amigo le dice: 'pará que esta loca te denuncia por falso acoso'. Todos reían, yo era la loca. El tipo me tocó 5 veces la espalda de manera desagradable ¿y yo era la loca? Juro que me contuve para no explotar en llanto. Nadie hizo nada. Los de restaurante no tuvieron reacción, las otras mesas sólo miraban... no sé, siento que nos falta un montón.

No entiendo en qué momento algunos hombres piensan que pueden hacer cualquier cosa y a otros les parezca gracioso. Obviamente, nos fuimos nosotras. La situación era insostenible. Estoy mezclada... no me puedo dormir. Por momentos lloro, no sé, de impotencia, de sentir que todavía nos falta mucho para aprender... que todavía muchos no entendieron que 'no es no'... no lo sé... siento impotencia por mí y por todas, y por todos lo que miraban y no hicieron nada...".
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